OPCIÓN 4: Booktubers y Cinetubers: ¿Has visto alguna de las películas o series que han ido surgiendo durante esta experiencia de aprendizaje que te gustaría compartir para sensibilizar? Cuéntanoslo en un breve vídeo o podcast. Tú decides: formato, estilo, extensión y mensaje.
El director de cine Robert Mulligan se puso al frente de la película “Matar a un ruiseñor”, rodada en 1962, en la que nos vamos hasta la época de la Gran Depresión en una pequeña localidad de Alabama, al Sur de los Estados Unidos.

Aunque la inocencia del hombre resulta evidente, el veredicto del jurado resulta tan previsible
que ningún abogado aceptaría el caso excepto él, un hombre con los pies en el suelo. Su compasiva y valiente defensa
de un inocente le conllevó grandes
enemistades con el resto de
miembros de la comunidad, en la
que el color de la piel del hombre
acusado ya es suficiente
motivo para que la justicia
del pueblo lo considere culpable. Son tiempos en los que los negros son considerados personas de segunda categoría, y cuya
culpabilñidad no suele ponerse en duda. Pero Atticus Finch no cree en las
diferencias de color, y la culpabilidad de alguien ha de probarse, sea blanco o
negro.
Esta película ofrece grandes lecciones para la vida y tiene una importancia capital en la visibilización de las injusticias raciales y el fanatismo de muchas personas. En la época en la que se estrenó, se hicieron las primeras mellas en la percepción de la acusación injusta a la raza negra. En el film se tocan muchos temas de interés social, pero sobre todo estamos ante una película que habla sobre la inocencia.
Además, se trata también la diversidad y la visión que sobre la discapacidad tiene la sociedad, con Robert Duvall en su debut cinematográfico representando a un hombre retrasado. La película da a los niños (y a todos) lecciones valiosas sobre el coraje, la compasión el prejuicio y la tolerancia, apreciando el esfuerzo de su padre, cuyas enseñanzas se acrecentarán con el paso del tiempo.
El film (del cual he pretendido no hacer ningún spoiler) recibió ocho nominaciones a los premios Óscar, de las cuales fue galardonada con tres, entre las que detaca el premio al Mejor Actor para Gregory Peck.. Además, recibió muchas otras distinciones tales como la de “mejor película que promueve el entendimiento internacional”.
Cuando Gregory Peck murió, el actor que en la película interpretó a la persona negra acusada de violación elogió al gran actor fallecido citando las siguientes emotivas palabras de despedida: “A mi amigo Gregory Peck, a mi amigo Atticus Finch. Vaya con Dios”.
La película, de carácter pedagógico, es un medio muy interesante para abrir un debate didáctico sobre el tema; es una de esas películas que podría servir de materia educativa en cualquier escuela del mundo, por sus valores puramente humanos. Lamentablemente, aún vivimos en un mundo en el que los prejuicios raciales continúan estando a la orden del día. En unos momentos en los que el respeto y la tolerancia deberían unirnos más que nunca, podemos comprobar a diario cómo se producen continuas discriminaciones y trágicos sucesos racistas. Gran película que, quien no la haya visto aún, no se la puede perder.
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